VIAJE
HACIA UNA TIERRA DE ESPERANZA
Un lugar llamado Uruguay |
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| Eres tú quien debe tomar
las decisiones… |
El barco está por arribar
al puerto. Llegas a Uruguay. Te han contado
tantas historias de este país que te sientes
muy ansioso por recorrerlo. Muchos de tus
compatriotas se han instalado en estas
tierras. Dicen que el que trabaja sale
adelante y a ti no te faltan ganas ni
coraje. Sarah se quedó allá y si todo va
bien vendrá en el próximo vapor. Aquí te
espera el tío Ershl. Él se instaló hace más
de seis meses y te acogerá en su casa con
gusto. Sarah y su hija Judith, se conocen
desde chicas y estás seguro que serán buenas
amigas.
Suena el vapor atracando
ya. En el barco conociste muchas personas
que como vos, vienen a estas tierras de
esperanza con su corazón en la boca. En tu larga estadía
en altamar, con Simón han tenido tiempo más
que suficiente para contarse sus vidas. Se
hicieron grandes amigos y te has prometido
ayudarlo. Él va a radicarse en el campo en
un lugar llamado Paysandú y quiere que lo
acompañes allá. Dice que hay cama y trabajo
para vos y tu familia allí y seguro podrás
traer a Uruguay mucho más pronto a tu Sarah.
Mientras el barco atraca
y la multitud de pasajeros, buscando ansiosa
a quienes los esperan del otro lado, se
agolpa en la plataforma, vos recordás:
Recordás las palabras de Sarah y sonreís:
las diría también esta vez, dándote suaves
palmadas en la cabeza y aprobando, sin
decirlo, cada una de tus decisiones:
“siempre el mismo Yacob, siempre tan terco”.
Cuando algo te propones
nadie logra que desistas. Itzik, el hermano
de Simón estará de vuelta antes de que su
padre pueda darse cuenta de su falta. Has
dado palabra y así será.
Con un abrazo fuerte y un
apretón de manos Simón y vos se despiden en
un “hasta mañana”. Cree que Itzik se
encuentra en esta ciudad y vino a Montevideo
a buscarlo. Solo luego se irá al campo y
quiere que lo hagan los tres: Él, su hermano
y vos. A ti siempre te ha gustado el sabor
del campo, y junto a Sarah, han soñado
muchas veces en tener niños en un sitio así,
tal como tu amigo te lo ha contado.
Ya en tierra firme, te
sentás sobre tu valija a esperar al tío. De
repente con la noche ya casi encima, sentís
en un grito estridente una voz que dice tu
nombre. No puede ser otra que la suya y
arrastrando tu valija corrés a su encuentro:
“Yacob mi lindo sobrino, Yacob, Yacob, aquí
estoy Yacob” - te dice en una abrazo.
Estás feliz de verlo de
nuevo. El tío te cuenta historias increíbles
sobre este lugar. Quiere que trabajes junto
a ellos en la tienda y está emocionado por
reunir a la familia un poco más.
-“Cada día hablamos un
poco mejor el español y te vamos a enseñar,”
“¡ya vas a ver qué grande está Judith!”- Te
dice Ershl.
Sólo algo empaña un poco
tu emoción: la cosa no va tan bien como
quisieran. Vos sólo pensás en traer a Sarah
y tenés que decidir si te vas a quedar con
el tío o si lo mejor será radicarte en el
campo con Simón. Mañana se reunirán con
Simón y decidirán sus siguientes pasos.
Vos no
faltarás a tu palabra y una vez que lo
decidas solo quedará cumplirla.
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